jueves, 24 de febrero de 2022

Guía Interamericana de Formalización Predial y Catastro Urbano

Este documento ha sido preparado por el Departamento para la Gestión Pública Efectiva (DGPE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) como Secretaría Técnica de la Red Interamericana de Catastro y Registro de la Propiedad (RICRP).

La elaboración de la Guía responde a la Resolución de Fortalecimiento de la Democracia AG/RES. 2958(L-O/20) aprobada en la quincuagésima Asamblea General de la OEA en 2020, en la cual se exhorta a los Estados Miembros a contribuir en la generación de una guía regional para apoyar la formalización predial y catastro urbano y que el DPGE brinde su apoyo para realizarla.

El objetivo de este instrumento es desarrollar unos lineamientos sobre el tema, con la finalidad de servir de ayuda a los organismos públicos de la región, tomando como base las diferentes realidades de los países, y de esa manera contribuir a acelerar los procesos de actualización de los catastros y la formalización predial urbana en las Américas. 

Es importante remarcar que a pesar que no existe una definición común sobre formalización predial en la región, el alcance más extendido para el término es el de un conjunto de procesos técnicos y legales orientados a la titulación de inmuebles para otorgar derechos de propiedad y seguridad jurídica a los ciudadanos, aunque igualmente engloba temas relacionados como la informalidad en la tenencia, formación y/o actualización del catastro y registro, programas masivos de regularización de derechos territoriales y desarrollo de políticas de acceso a la vivienda.   

El primer paso para elaborar la Guía fue realizar una encuesta regional que posibilitó la identificación de aspectos propios de la gestión catastral y registral de cada Estado, incluyendo asuntos sobre competencias institucionales, modelos de gestión, y obstáculos y recomendaciones para el avance de estas políticas públicas (DGPE, 2021). 

Los autores señalan que la encuesta ha sido respondida por 16 instituciones correspondientes a 13 países: Argentina, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y República Dominicana. Por parte de Argentina, solo se obtuvo información del Servicio de Catastro e Información Territorial de la provincia de Santa Fe.

El análisis del relevamiento realizado y su puesta en perspectiva, ha permitido desarrollar una serie de líneas de acción estratégicas que dieron forma a la Guía, partiendo del panorama actual ofrecido por los distintos organismos regionales, y de las expectativas, las tendencias y los desafíos que presenta la gobernanza del territorio en el futuro inmediato. Los resultados de este trabajo han quedado plasmados en los siguientes 8 lineamientos (DGPE, 2021):

  1. Propiciar una homogeneización en la definición de formalización predial y/o en su interpretación.
  2. Establecer un esquema de gobernanza y adecuar el marco regulatorio.
  3. Incrementar la cobertura catastral urbana a través de métodos flexibles, indirectos y participativos, así como concretar la interconexión catastro –registro.
  4. Realizar un monitoreo que permita medición precisa y evolutiva del nivel de formalización predial y de la actualización del catastro urbano, a la vez de promover el uso de datos abiertos del territorio.
  5. Desarrollar mecanismos inclusivos con enfoque de género, de gestión de riesgos y de resiliencia a nivel urbano.
  6. Crear observatorios de valores inmobiliarios y modernizar los métodos de valoración masiva para potenciar el uso del impuesto predial.
  7. Definir un modelo de negocio y desarrollar una gestión financiera para un mejor manejo de los recursos.
  8. Definir una política pública específica sobre formalización predial.

La Guía contiene información sobre la implementación de la encuesta regional, un primer análisis de los resultados; aspectos institucionales (competencias, resolución de conflictos, marco regulatorio, etc.); aspectos de la formalización predial (políticas y estrategias, alianzas interinstitucionales, resiliencia, gestión de riesgos y cambio climático, mantenimiento de la información, obstáculos, etc.); aspectos del catastro urbano (grado de desactualización, metodología y parámetros para la integración catastral con el marco de referencia, levantamiento y mantenimiento catastral, observatorios inmobiliarios, etc.); conclusiones, recomendaciones y lineamientos; y un anexo de cuadros y gráficos relacionados con las respuestas de la encuesta.

Más allá de su objetivo principal y de sus implicancias técnicas, legales y de gestión, es posible especular que el valor adicional o principal fortaleza de esta herramienta, radique en promover apoyo político a las iniciativas o proyectos para desarrollar y/o fortalecer institucionalmente a los catastros y registros en la región.

La guía se encuentra disponible en el siguiente enlace.  

martes, 15 de febrero de 2022

Terreno Firme: Aumentando la Resiliencia de las Comunidades a través de Mejoras en la Administración del Territorio y Sistemas de Información Geoespacial

Introducción 

Es el título de un estudio del Banco Mundial que aborda una temática sumamente relevante, ya que vincula especialmente a los sistemas catastrales y registrales con el diseño de políticas públicas destinadas a implementar estrategias para la gestión de desastres, y las consecuentes medidas tendientes a mitigar sus impactos. 

En este contexto, se define como política pública a un conjunto de acciones que comprenden una serie de etapas, fases o procesos y recursos, con el objetivo de cumplir determinados fines o metas establecidas por el Estado, tomando como base un análisis situacional destinado a dar respuesta a un problema de la sociedad y/o suministrar un bien público. 

Por otro lado, el término resiliencia es utilizado para referirse a la capacidad de las comunidades y la sociedad para absorber, acomodar y recuperarse de los efectos de un desastre de manera oportuna y eficiente (Banco Mundial, 2020). 

Las motivaciones para realizar el estudio parten de considerar el contexto mundial del cambio climático y su impacto sobre los bienes de las personas y comunidades, y el papel que cumplen en tal sentido los Sistemas de Administración del Territorio junto a las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDEs).


Telón de fondo 

Los desastres están en aumento como consecuencia del cambio climático y también su frecuencia e impacto en la población. Para comprender la magnitud de esta problemática a escala global, en el siguiente gráfico se puede observar el incremento de eventos medidos entre los años 1970 a 2019.

Los distintos colores son indicativos del tipo de desastre como la remoción en masa, actividad volcánica, incendios, deslizamiento de suelo, terremotos, temperaturas extremas, sequías, clima extremo e inundaciones, entre los cuales se destacan claramente los dos últimos, cuya ocurrencia se ha multiplicado aproximadamente unas 5 veces y cuyos orígenes están atribuidos principalmente al cambio climático. Cabe indicar que los fenómenos geofísicos (actividad volcánica, terremotos, etc.) también presentan un incremento, pero se explican por las mejoras introducidas en los registros estadísticos. 

Fuente: https://ourworldindata.org/grapher/natural-disasters-by-type 

La evolución de estos eventos hizo que las Naciones Unidas a partir de la década del 90 y durante los primeros años del milenio, pusiera en marcha un conjunto de acciones encaminadas a concientizar a los gobiernos y a la población, para que se tomaran medidas de prevención y planificación destinadas a reducir los riesgos humanos y económicos ocasionados por los desastres. 

Nótese que las estrategias para enfrentar los desastres ponen énfasis en la prevención, porque resultan más eficaces, sostenibles y son unas 20 veces más económicas (Naciones Unidas, 2022) que la asignación de recursos para responder a una emergencia, todo lo cual requiere el apoyo de datos geoespaciales accesibles, actualizados e interoperables.


Contenido del estudio

La publicación contiene: un listado de acrónimos y abreviaturas, notas sobre la terminología utilizada y un resumen ejecutivo. Los temas están distribuidos en los siguientes capítulos:

  • Capítulo 1 – La importancia de los sistemas de Administración del Territorio y Sistemas de Información Geoespacial para la Resiliencia. Marcos de desarrollo global para la resiliencia. Cómo los sistemas de información territorial y geoespacial pueden reforzar la resiliencia en países de ingresos bajos y medios. Conclusiones clave. 
  • Capítulo 2 – Requerimientos para el Establecimiento de Sistemas de Administración del Territorio y Sistemas de Información Geoespacial. Características claves para los sistemas catastrales y registrales. Infraestructuras Nacionales de Datos Espaciales (INDE). Base fundamental para proveer información geoespacial oficial. Mejorando la resiliencia. Enfrentando los eventos de desastre. La importancia de un buen gobierno. Las secuelas de los desastres: una oportunidad para reconstruir mejor. Protección de los sistemas de información. Conclusiones clave. 
  • Capítulo 3 – Desarrollo de Sistemas de Administración del Territorio y Sistemas de Información Geoespacial para la Resiliencia. Inicio del proceso. Lista de verificación para los sistemas. Recomendaciones pre y post desastre. Guía para el plan de acción, diseño e implementación.

Seguidamente  se presentan las conclusiones. En forma complementaria, y con un sentido eminentemente práctico y de ayuda para los aspectos ejecutivos, se incluyen los siguientes anexos:

  • Anexo A - Lista de Verificación para los Sistemas de Administración del Territorio y Sistemas de Información Geoespacial.
  • Anexo B – Plantilla para el Plan de Acción.
  • Anexo C – Estudio de Casos de Países. 


Síntesis del estudio

Siguiendo el texto del resumen ejecutivo (Banco Mundial, 2020), los países golpeados por desastres se ven afectados de manera diferente en términos de devastación causada, número de víctimas, personas desplazadas, impacto en los medios de subsistencia y ritmo de reconstrucción y recuperación. Algunas comunidades, ciudades y poblaciones han sido más resilientes que otras frente a los desastres. 

La capacidad de recuperación luego de eventos peligrosos requiere que los datos sobre las relaciones entre el territorio y las personas  estén disponibles y sean administrados de manera confiable y segura. Los sistemas catastrales y registrales junto a otros datos fundamentales que incluyen el marco de referencia geodésico, las direcciones, construcciones, asentamientos, topografía, cobertura y uso del suelo, rutas y caminos, redes de infraestructura, etc., cumplen un papel fundamental en la planificación, monitoreo e implementación de respuestas antes, durante y después de ocurridos los desastres. 

Ampliando lo ya señalado en el segundo apartado, en las últimas décadas han surgido varias iniciativas destinadas a mejorar las capacidades de los gobiernos y sociedades destinadas a incrementar la resiliencia ante los desastres, dentro de las cuales están incluidas la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Marco para la Acción de Hyogo y el Marco de Sendai para la Reducción de Riesgo de Desastres. El Marco Integrado de Información Geoespacial, publicado por la ONU y el Banco Mundial, es un complemento de la referida agenda y marcos, que requiere de acciones coordinadas a escala global a nivel de adquisición e integración de datos geoespaciales.

El territorio es la principal red de seguridad social, por lo que una vez que se pierde el acceso a la propiedad y posesiones reanudar los medios de subsistencia es extremadamente complicado y esto aumenta la vulnerabilidad. Cuando las catástrofes desplazan a las personas, los sistemas catastrales y registrales son indispensables para proteger los derechos de propiedad. Sin esta infraestructura de información, no queda registro de lo que se ha perdido, y es muy difícil reconstruir los derechos sobre el territorio que existían antes que un desastre arrasara con los elementos físicos sobre el terreno o se destruyeran datos y archivos, fundamentalmente cuando éstos se encuentran en soporte papel. Es decir que comprender, analizar y evaluar la ubicación geoespacial de objetos naturales y artificiales permite identificar la relación entre las catástrofes y lugares concretos y emprender las acciones de mitigación adecuadas. 

Aunque se encuentra fuera del contenido de la publicación que es motivo de la presente entrada, nos apoyamos en el siguiente ejemplo por considerarlo sumamente ilustrativo del rol que cumplen los datos y sistemas en la gestión de desastres. En la siguiente figura, podemos observar una superposición entre los datos catastrales y un pronóstico de la posición del río de lava cuando ocurrió la erupción volcánica en la isla de La Palma, España.  

Fuente: Serrano, Fernando (2021).

Las áreas de influencia del evento son remitidas al Catastro Español por el Instituto Geográfico Nacional, y el mismo día se envían datos sobre las parcelas y las construcciones que serán afectadas, todo lo cual permite realizar evaluaciones, determinar la cantidad aproximada de evacuados y alertas ex – ante. 

En la medida que se desarrolló el evento, el organismo de protección civil activó el servicio de emergencia del satélite Copernicus para tener información continua de la evolución del recorrido de la lava, y nuevamente se solapa esa información con los datos catastrales para conocer efectivamente los inmuebles, cultivos y viviendas alcanzadas por las coladas, con lo cual se fueron monitoreando los daños ocasionados y también sus costos, tomando como base valores de referencia representados por valores estadísticos del mercado. 

Retomando el resumen del estudio, señala que resulta fundamental disponer de una IDE, dado que proporciona una plataforma de geo-localización común, desarrollada a través de la colaboración interinstitucional y de la utilización de datos y servicios interoperables. Una IDE se construye sobre tres pilares: el pilar de gobernanza que incluye el liderazgo, el modelo de administración y los acuerdos institucionales para fortalecer la participación de los organismos que producen y gestionan información geoespacial. 

La falta de interoperabilidad entre los organismos gubernamentales es clave para el uso eficaz de los datos geoespaciales para la gestión del territorio. De los nueve países que participaron en el análisis que sustenta este estudio, la mayoría declaró que los organismos trabajaban sin compartir información o la registraban en formatos no estandarizados. De modo que los cuatro temas fundamentales para lograr la interoperabilidad son los problemas técnicos, la falta de capacidad institucional, un marco legal deficiente para el intercambio de datos y la ausencia de una cultura de intercambio. 

La gestión eficaz del riesgo de catástrofes afecta a muchos países, incluso los desarrollados. A pesar de que existe una amplia gama de información y recursos relacionados con la implementación de prácticas de gestión de riesgos, se enfrentan problemas significativos durante los eventos de desastre. Incluso los países con economías fuertes, sistemas sociales bien establecidos y una buena gobernanza pueden tener dificultades para responder al cambio climático y a las catástrofes naturales y fracasar en los intentos de aplicar estrategias eficaces para hacer frente a estos problemas, por lo que resulta necesario invertir en estrategias para mejorar la resiliencia con un enfoque holístico. De hecho, invertir en infraestructuras resilientes es rentable, ya que su falta es excesivamente cara. Suele ofrecer 4 dólares en beneficios por cada dólar invertido (Banco Mundial, 2020). 

Hay que aprovechar la oportunidad para reforzar la gestión del riesgo de catástrofes adoptando una política de "reconstruir mejor"  tras las catástrofes. Reconstruir mejor no es sólo una cuestión de reconstruir edificios e infraestructuras con normas de construcción más estrictas para que sean más resistentes, sino que también debe implicar luchar contra los factores que socavan la seguridad de los medios de vida, como la inseguridad de los derechos de propiedad, la escasez de información geoespacial y la debilidad de los sistemas de información en general. También significa potenciar los recursos comunitarios necesarios para mejorar la resiliencia, como las redes de transmisión de alertas y la realización de simulacros de emergencia. También es probable que haya que mejorar la gobernanza para que los gobiernos central, regional y local estén más dispuestos a trabajar juntos y a compartir información y recursos, y que haya un seguimiento más estrecho de los programas de recuperación y reconstrucción. 

En definitiva, la resiliencia de las comunidades no es posible sin una Administración del Territorio fiable y una IDE que permita el acceso a los activos de información necesarios. Las deficiencias de estos sistemas socavan las políticas y las acciones gubernamentales destinadas a mejorar la capacidad de las comunidades y las poblaciones para planificar, mitigar, resistir, acomodarse y recuperarse de los efectos de las catástrofes. 


Fuentes consultadas:

Banco Mundial (2020). Solid Ground: Increasing Community Resilience Through Improved Land Administration and Geospatial Information Systems. World Bank, Washington, DC., https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/33706 

Global Change Data Lab (GCDL) (2022). Our World In Data. Global reported natural disasters by type, 1970 to 2019, https://ourworldindata.org/grapher/natural-disasters-by-type 

Naciones Unidas (2022). Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, https://www.un.org/es/observances/disaster-reduction-day 

Serrano, Fernando (2021). Use of cadastral data for monitoring and recovering from the Volcano catastrophe in La Palma (Spain). Webinario conjunto del Comité Permanente del Catastro de la Unión Europea y EuroGeographics CLRKEN. Esolvenia, noviembre 2021, https://eurogeographics.org/wp-content/uploads/2021/07/14-Fernando-Serrano_Cadastral_Information_La_Palma.pdf

miércoles, 1 de diciembre de 2021

VII Conferencia de la Red Interamericana de Catastro y Registro de la Propiedad

El evento tuvo lugar los días 2 y 3 de noviembre y fue organizado por el Registro Inmobiliario de la República Dominicana, en el marco de la celebración del centenario de la institución. Contó con el apoyo del Departamento para la Gestión Pública Efectiva de la OEA y el Banco Mundial, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Trimble Inc.. 

La conferencia atiende a los mandatos establecidos por los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el 2019 y 2020 a través de su cuadragésimo novena y quincuagésima Asamblea General, en la Resolución de Fortalecimiento de la Democracia AG/RES. 2931 (XLIX-O/19) y AG/RES. 2958 (L-0/20) en sus capítulos iii y ii respectivamente: “Fortalecimiento del catastro y registro de la propiedad en las Américas frente al COVID-19”. 

La agenda de trabajo fue la siguiente: 

  • Conferencia Inaugural, cuyo objetivo fue posicionar la temática y al público frente a los desafíos y perspectivas del catastro y el registro de la propiedad a la luz de las realidades geopolíticas y socioeconómicas del 2020-2021.
  • Conferencia Plenaria, en la que se abordó la evolución centenaria del Sistema del Registro de la Propiedad de la República Dominicana. 
  • Trece paneles en los que se trataron los siguientes temas: Desafíos Regionales Post-pandemia de los Catastros y Registros de la Propiedad; Estrategia para la Implementación del Catastro Multipropósito como Política Pública Transversal;  Ética, Integridad y Transparencia en los Procesos de Registro de la Propiedad, como Generador de Valor Público y Herramienta de Prevención de Lavado de Activos; Profesionalización del Servicio Público Catastral y Registral; Cumplimiento de los ODS más allá de la Pandemia: Construyendo Resiliencia frente al Cambio Climático a través de la Disponibilidad e Interoperabilidad de los Datos Catastrales y Registrales; Proyecto de Vivienda Social y Regularización de Asentamientos Informales en América Latina: Técnicas de Mensura y Registro de Propiedad Masivos; Tendencias de la Tutela de las Actuaciones Registrales en Sede Judicial;  Transformación Digital y Nuevas Tecnologías en el Sistema de Registro de la Propiedad; Transformación Digital y Nuevas Tecnologías en el Catastro; Importancia de la vinculación de los Sistemas de Control de Datos Personales, Certificaciones de Profesiones, Recaudadoras del Estado, Custodio de Bienes Nacionales; Estrategias para la Explotación de los Datos del Catastro; Titulación de la Propiedad, Mercado Inmobiliario en Latinoamérica y Participación de la Empresa en la Regularización de la Propiedad Inmobiliaria; y Fideicomisos Inmobiliarios y Ordenamiento Territorial Sostenible.

Acto inaugural en el que estuvo presente el presidente del país anfitrión, Luis Abinader. Fuente: https://cdn.com.do/nacionales/inauguran-vii-conferencia-interamericana-de-catastro/

En forma complementaria, fue presentada la Guía Interamericana de Formalización Predial y Catastro Urbano.
 

El evento concluyó con una Asamblea en la que fue reelegida la República Dominicana como país Presidente de la Red para el periodo 2022, a través del Administrador General de la Administración General del Registro Inmobiliario del Poder Judicial de ese país. Además fueron elegidos los países representantes ante el Comité Ejecutivo de la Red de la siguiente forma: Chile por la Subregión Mercosur, a través del Servicio de Impuestos Internos; Ecuador por la Subregión Andina, a través de la Dirección Nacional del Registro Público (DINARP); Honduras por la Región Centroamérica a través de Instituto de la Propiedad (IP);  y México por la Subregión de Norteamérica, a través  de la Dirección de Información Geográfica para la Administración del Territorio del INEGI.

 

La Red Interamericana de Catastro y Registro de la Propiedad es un mecanismo del Sistema Interamericano integrado por las Autoridades Nacionales de Catastro y de Registro de la Propiedad de los Estados Miembros de la OEA, que promueve espacios de reflexión, conocimiento mutuo, cooperación técnica horizontal, capacitación e intercambio de experiencias entre las agencias u órganos de Catastro y Registro de la Propiedad en las Américas, con el propósito de contribuir con el avance de los sistemas catastrales y registrales, el establecimiento de los sistemas de administración y gestión del territorio, y los objetivos del desarrollo sostenible.

 

La grabación de las conferencias, presentaciones y paneles, puede ser consultada a través del canal de You Tube de la institución organizadora en: https://www.youtube.com/c/RegistroInmobiliario

lunes, 22 de noviembre de 2021

Dilema de Conectividad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El libro titulado “Dilema de Conectividad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Información Territorial y Geoespacial para la Resiliencia Urbana y Rural”, reúne a los principales expertos internacionales para analizar el papel de las infraestructuras y los servicios de datos territoriales y geoespaciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Si bien los objetivos descritos en la Agenda 2030 han sido aspiraciones de larga data en todo el mundo, la complejidad y la conectividad entre los desafíos sociales, económicos, ambientales y de gobernanza están cambiando con la urbanización a gran escala y el crecimiento de la población. Los temas y objetivos del libro están en línea con los desafíos críticos, las brechas y las oportunidades planteadas en todos los eventos del Comité de Expertos de las Naciones Unidas en Gestión Global de la Información Geoespacial (UN-GGIM) y foros de la Red Académica de UN-GGIM. 

A través de las diferentes perspectivas de académicos, actores del sector y formuladores de políticas, este libro proporciona un análisis interdisciplinario y experiencia multisectorial sobre la interconexión entre los ODS, la información territorial y geoespacial y la resiliencia urbana y rural. Asimismo se presenta una hoja de ruta para un enfoque más holístico con la finalidad integrar información y tecnologías geoespaciales en la implementación de los ODS. Proporciona un contexto y antecedentes para el dilema de conectividad de los ODS, con una descripción de alto nivel de lo que significan los ODS y los impactos de la disponibilidad de datos y servicios geoespaciales. También examina cómo los sistemas de información territorial y geoespacial pueden respaldar la resiliencia ante desastres y la reducción de riesgos a fin de mejorar la gobernanza del territorio en conectividad con los ODS. 

Entre los aportes del libro, se presenta un marco global basado en un conjunto de instrumentos básicos que se han desarrollado para proporcionar una sólida base de mecanismos para la gestión de la información geoespacial nacional. El desarrollo de ese marco se ha apoyado en las buenas prácticas existentes en materia de gobernanza, institucionalización y modelos empresariales pertinentes. Otros aspectos importantes son las consideraciones institucionales para impulsar y desarrollar la coordinación y la colaboración para integrar los datos geoespaciales en las actividades relacionadas con los ODS y, dentro de ese contexto, se incluye una visión ecosistémica de educación permanente para el desarrollo de competencias en materia de gestión de Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE) y de marcos de información territorial y geoespacial conexos.

Es fundamental mejorar la cobertura de los catastros y registros, dado que constituyen componentes relevantes para determinar indicadores de los ODS y medir su grado de avance y cumplimiento. Al respecto, un capítulo del libro analiza por qué y cómo deben formalizarse los desarrollos informales de forma rápida, inclusiva y práctica, considerando el ejemplo de una experiencia regional. En esa misma dirección, el capítulo de cierre incluye un estudio de caso acerca de qué requerimientos son necesarios para que un sistema de administración del territorio haga un aporte sustantivo a los ODS.

El libro se encuentra estructurado en 5 partes:

1 - Configuración del escenario;

2 - Mejorando la conectividad de los ODS y la resiliencia a los desastres;

3  - Apoyando los ODS: componentes legales, políticos e institucionales y construcción de capacidades;

4 - Herramientas de apoyo y componentes técnicos; y

5 - Perspectivas de los ODS: prácticas actuales y casos de estudio.

Con independencia de la organización formal del libro y de la interconexión entre las partes, la lectura puede realizarse en diferentes órdenes y según el interés personal, siendo especialmente recomendable para la temática vinculada a la administración del territorio, leer los trabajos titulados “Dilema de conectividad de los objetivos de desarrollo sostenible” por Abbas Rajabifard y “Hoja de ruta de los ODS” por Greg Scott y Abbas Rajabifard de la Parte 1;  “Aprovechamiento de los sistemas nacionales de información territorial y geoespacial para mejorar la resiliencia a los desastres” por Abbas Rajabifard, Katie Potts, Mika-Petteri Torhonen, Federico Barra e Ivelisse Justiniano de la Parte 2; “Desarrollo de un marco para las disposiciones institucionales nacionales en materia de gestión de la información geoespacial” por Joep Crompvoets y Serene Ho; “Consideraciones sobre la interconectividad institucional” por Serene Ho; “El Ecosistema de Creación de Capacidades Geoespaciales - Desarrollando el Brainware para la IDE” por Josef Strobl de la Parte 3; “El rol de los estándares de información geoespacial para el desarrollo sostenible” por Denise McKenzie, Mathias Jonas, Serena Coetzee, Chris Body, Margie Smith, Marcus Blacke, Joseph Abhayaratna, Michael Judd y Marna Roos de la Parte 4; y “Por qué y cómo deben formalizarse los desarrollos informales de forma rápida, inclusiva y práctica - Experiencia de la región de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE)” por Chryssy Potsiou y “Modernizar los sistemas de administración del territorio para apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible - Estudio de caso de Victoria, Australia” por Hamed Olfat y Davood Shojaei de la Parte 5.

La publicación ha sido editada por Abbas Rajabifard del Centro para las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDE) y Administración del Territorio de la Universidad de Melbourne, Australia, y constituye un recurso de vital importancia para los especialistas en catastro y registro, organismos cartográficos y de protección ambiental, profesionales del sector e instituciones académicas. 

El libro se encuentra disponible en formato digital en una versión de acceso abierto, que se ha puesto a disposición bajo una licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obra Derivada 4.0

https://www.routledge.com/Sustainable-Development-Goals-Connectivity-Dilemma-Land-and-Geospatial/Rajabifard/p/book/9780367259358

miércoles, 10 de noviembre de 2021

¿Administración de Tierras o Administración del Territorio?

En el contexto regional se observa el uso generalizado de Administración de Tierras como traducción de Land Administration, concepto que fuera utilizado a nivel internacional por vez primera en el libro con ese mismo título, cuyos autores han señalado que el término es utilizado para referirse a aquellas actividades del sector público necesarias para apoyar la venta, el desarrollo, el uso, la valuación y la transferencia de inmuebles (Dale P. & McLaughlin, J., 1999), el cual tiene una clara orientación hacia funciones relacionadas con la gestión y la movilidad de bienes en el mercado inmobilario. 

Indirectamente se puede inferir que Land Administration se utiliza para englobar a la función catastral y registral ampliada a la planificación y desarrollo del suelo, dándole una orientación más integradora u holística a su significado. 

Lo que se plantea a continuación es argumentar acerca de que palabra es más apropiada para acompañar a administración: ¿tierra o territorio?.

En primer lugar, para conocer el significado de dichas palabras veamos lo que dice el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) en sus primeras definiciones:
  • Tierra: “Planeta que habitamos” y, en conexión y para más especificidad “superficie del planeta Tierra, especialmente la que no está ocupada por el mar”. 
  • Territorio: “Porción de la superficie terrestre perteneciente a una nación, región, provincia, etc.”. 
En una primera interpretación, la primera puede considerarse una definición de la naturaleza, que comprende el conjunto de cosas existentes que se generan, modifican y evolucionan sin la necesidad de intervención humana. La segunda es una definición convencional que encuentra su expresión en la ley positiva, adaptada a las necesidades particulares de una sociedad dada, por lo que difiere de una nación a otra (Pipes, R., 1999). 

En una segunda interpretación, de la superficie del planeta Tierra se puede derivar la inclusión de todo lo natural y lo artificial ligado a ella como los lagos, cursos de agua, bosques, cultivos, rutas, construcciones, etc., es decir una combinación entre la naturaleza y la acción humana. En cambio la palabra territorio tiene un significado que si bien lo acerca a la tierra como idea, agrega un elemento singular para diferenciarlo: su pertenencia a un Estado.


Como complemento de dicha especificidad, se agregan a continuación los siguientes detalles:
  • el vocablo territorio proviene del latín territorium (RAE, 2021), que se compone de una raíz terra que remite a la tierra y el subfijo torium que tiene varios significados como: lugar dónde ocurre algo, lugar que pertenece a alguien, lugar dónde existe algo, lugar dónde se ejecuta una acción, etc., es decir que en palabra territorio confluyen un objeto sobre el que se actúa y un sujeto (o varios) que actúan sobre el mismo; 
  • el diccionario de Cambridge define al referido término como “(an área of) land, or sometimes sea, that is considered as belonging to or connected with a particular country or person”; y 
  • el diccionario de Oxford como “land that is under the control of a particular country or political leader”.
Lo que tenemos claro hasta aquí, es que la palabra territorio enlaza un objeto con un sujeto que, como señalamos, puede ser una persona jurídica pública como un Estado, pero además y de acuerdo a la definición del diccionario de Cambridge, puede incluir a  personas humanas y personas jurídicas privadas como sociedades, comunidades, cooperativas, fundaciones, etc. (personas en general). En cualquier caso, lo que se quiere remarcar con esto, es la necesaria existencia de una relación entre una o varias personas que aplica a una porción delimitada de tierra.

En uno de los primeros estudios antropológicos destinados a establecer como se originaron las instituciones dotadas con poderes coercitivos formales, Robert H. Lowie, en su libro El origen del Estado (The Origin of the State), sugería la siguiente respuesta: la transición de la organización “tribal” a la organización política se produce cuando la autoridad se hace territorial, esto es, cuando se extiende sobre todos los habitantes de un área determinada y no exclusivamente sobre aquellas personas unidas por lazos de sangre (Pipes, R., 1999). 

En esa línea el derecho romano fue pionero en definir el ámbito de influencia de una comunidad política, por lo que ninguna unidad administrativa podía carecer de territorio, el cual a su vez era dividido en parcelas cultivables a las cuales se le aplicaba el tributum soli o impuesto sobre la propiedad o uso del suelo (Hita Albarracín, A., 2015), de manera que el catastro es consustancial a la idea de territorio. 

A esta altura resulta evidente que el concepto posee un claro significado político y destaca su importancia en que establece una jurisdicción, la cual fija el contorno para la organización interna del Estado y para determinar el alcance espacial de las leyes y de los mandatos o funciones asignadas a las diferentes instituciones. Además es menester incluir la soberanía y la frontera como atributos indisociables de un territorio, y pensarlo como un conjunto de nociones económicas, estratégicas, legales y técnicas como las que se refieren a la cartografía, el censo de la población y la vivienda, el catastro, el registro de derechos, la planificación y la protección del medio ambiente, entre otras muchas actividades.    

Yendo a la arena profesional, encontramos en un Tesauro específico de la materia la siguiente definición para Land Administration: “proceso de determinar, registrar y difundir información sobre la relación entre las personas y la tierra” (*). Ahora bien, en esa misma fuente observamos que Land (tierra) se encuentra definida como el “área de la superficie terrestre, excluyendo los océanos, generalmente delimitada por fronteras naturales o políticas, o por límites de propiedad” (*). Es decir que si pasamos de una traducción literal a una basada en el contexto, es posible situar la palabra Land dentro del concepto de territorio. 

Volviendo sobre el diccionario de la RAE, leemos que administrar es “gobernar, ejercer la autoridad o el mando sobre un territorio y sobre las personas que lo habitan”, la cual es aplicable a este ámbito ya que se trata de actividades realizadas por el sector público. Y ahora cabe preguntarnos: ¿es posible administrar algo sobre lo que no se tiene una relación de poder y se conoce su extensión material?. En principio no, de acuerdo a lo que señala expresamente la propia definición. Entonces puede que esta sea una respuesta a la pregunta con la que iniciamos este artículo. Al menos los significados o la semántica proveniente de todas las fuentes citadas parecen confirmarlo.

(*) resultado del traductor on-line DeepL, https://www.deepl.com/es/translator#en/es/


Fuentes consultadas y referencias: 

Cadastre and Land Administration Thesaurus (CaLAThe) (2021), http://cadastralvocabulary.org/ 

Dale, Peter & McLaughlin, John (1999). Land Administration. Oxford University Press. 

Hita Albarracín, Antonio (2015). Los impuestos en el derecho romano. Universidad Internacional de La Rioja, España, https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/3453/HITA%20ALBARRACIN%2C%20ANTONIO.pdf?sequence=1

Oxford Learner´s Dictionary (2021), https://www.oxfordlearnersdictionaries.com/definition/english/territory

Pipes, Richard (1999). Propiedad y libertad. Dos conceptos inseparables a lo largo de la historia. Turner. Fondo de Cultura Económica. 

Real Academia Española (2021). Diccionario esencial de la lengua española, https://www.rae.es/desen/

domingo, 31 de octubre de 2021

Una iniciativa histórica en el campo de la Administración del Territorio en apoyo al Desarrollo Sostenible

En octubre de 1999 se celebraba en la ciudad de Bathurst, Australia, el “Taller sobre Tenencia de la Tierra e Infraestructuras Catastrales para el Desarrollo Sostenible” que abriría el camino para varias iniciativas que tomó la Federación Internacional de Agrimensores (FIG) junto a las Naciones Unidas y otros organismos globales, en el entendimiento de la importancia que reviste que los países avancen a nivel de Catastro y Registro, como una manera de dar apoyo a políticas y estrategias relacionadas con la gestión del territorio para un desarrollo sostenible.

Dicho taller congregó a 40 expertos internacionales pertenecientes a 23 países que representaron a todos los continentes para trabajar en sesiones plenarias con el objetivo de emitir la Declaración de Bathurst. Al taller le siguió una conferencia internacional abierta celebrada en Melbourne en la que se presentó la citada declaración y que contó con la participación del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, División de Desarrollo Sostenible, Nueva York; Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Hábitat), Nairobi; Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Roma; Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (CEPA), Addis Abeba; y Banco Mundial, Washington DC, entre otros organismos internacionales. 

En el taller se tomó nota de los principales desafíos económicos, sociales, tecnológicos y ambientales que se plantean en el nuevo milenio: la aceleración de la urbanización, la degradación del medio ambiente, el cambio del rol de los gobiernos en la sociedad, la desigualdad económica, el aumento de la pobreza y la escasez de alimentos. 

Por ello es que la disponibilidad de información confiable y actualizada sobre el territorio y sus recursos surge como una cuestión vital para gestionar estos retos. Para que las autoridades públicas, los particulares que utilizan recursos naturales o los organismos comunitarios tomen decisiones pertinentes y acertadas, deben basarse en información sobre el territorio y el ambiente para contribuir al desarrollo sostenible. Esto, a su vez, requiere la articulación de los principios para el desarrollo y el funcionamiento de sistemas de información catastral y registral que hagan efectivo los principios.

Una administración efectiva del territorio es básica para hacer frente a estos desafíos, porque la falta de derechos de propiedad seguros impide las inversiones en vivienda, la producción sostenible de alimentos y el acceso al crédito, obstaculiza la buena gobernanza, refuerza la exclusión social y la pobreza, socava la planificación a largo plazo y distorsiona los precios del suelo y los servicios. Sin un acceso efectivo a la propiedad inmueble, las economías de mercado no pueden evolucionar y los objetivos del desarrollo sostenible no pueden realizarse (UN-FIG, 1999).

Reconociendo el papel fundamental que los derechos de expresión territorial tienen para afrontar estos desafíos, los delegados del taller abordaron la urgente necesidad de reforzar las políticas, instituciones e infraestructuras necesarias para el acceso efectivo a la tierra y la propiedad. Además, se hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye un programa de acción ambicioso y a largo plazo para reducir significativamente el número de personas en todo el mundo que carecen de un acceso seguro a la tierra y a los derechos de propiedad (UN-FIG, 1999).

Como corolario del taller se elaboraron unas recomendaciones, entre las cuales cabe señalar por su actualidad las siguientes:

  • Fomentar la necesidad de una cooperación y coordinación funcional entre el catastro, el registro de la propiedad y, en general, entre todos los organismos con competencias en el manejo de diversos aspectos y recursos relacionados con el territorio.
  • Fomentar la circulación de la información territorial entre los diferentes organismos gubernamentales y entre éstos y los ciudadanos.
  • Mejorar la seguridad jurídica, el acceso a la propiedad y los sistemas de administración del territorio a través de políticas, reformas institucionales y herramientas apropiadas con especial atención al género, las poblaciones indígenas, los pobres y otros grupos vulnerables.
  • Reconocer que se puede lograr una buena administración del territorio de manera progresiva, comenzando con sistemas relativamente simples y económicos al servicio de las necesidades sociales y para el desarrollo sostenible.
  • Reconocer la más amplia gama de derechos de expresión territorial, dentro de los cuales el derecho de propiedad inmueble o derecho real de dominio es solo uno de ellos.
  • En vista de la crucial importancia que reviste la formación de recursos humanos, asegurar que haya una educación y capacitación sostenidas en administración del territorio.
  • Realizar análisis y desarrollar indicadores de desempeño para monitorear la eficacia de los sistemas de administración del territorio en relación con el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza.

Lo que ha seguido a la Declaración de Bathurst es historia conocida, pero lo cierto fue que se trató de una respuesta concreta a las preocupaciones que se centraban en la carencia de información catastral y registral de los países, que se fueron convirtiendo en la preocupación de las organizaciones internacionales de derechos humanos y del medio ambiente. De esta manera el enfoque tradicional del catastro quedó subsumido por las preocupaciones globales sobre el desarrollo sostenible, incluyendo la seguridad de la tenencia y la protección del medio ambiente para las personas y los hábitats vulnerables, lo que ha dado lugar a una serie de nuevos objetivos y líneas de acción internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Por todo ello bueno es recordar y tener presente el rumbo que esta iniciativa ha marcado, citando algunas publicaciones y libros que se han desprendido de la misma y que han jalonado los desarrollos de los sistemas de administración del territorio en los últimos 20 años, por ejemplo:

  • la Declaración de Nairobi sobre información espacial para el desarrollo sostenible;
  • el Modelo en el dominio de tenencia social;
  • la Evaluación de capacidades en Administración del Territorio;
  • el Desarrollo institucional y organizacional: una guía para directivos;
  • la Administración del Territorio adecuada al propósito;
  • las Directrices Voluntarias sobre la Gobernanza Responsable de la Tenencia de la Tierra (VGGT),
  • el Marco para una efectiva Administración del Territorio, y
  • el libro Administración del Territorio para el Desarrollo Sostenible.

            Portada del libro. Autores: Ian Williamson, Stig Enemark, Jude Wallace & Abbas Rajabifard        (2010). Publicado por ESRI Press Academic.

Sus autores señalan que la Declaración de Bathurst surgió a partir de la necesidad de incorporar objetivos sociales y ambientales a la teoría catastral, tomando como punto de partida el informe Brundtland de 1987, la Agenda 21 y la reunión de Naciones Unidas de UN-HABITAT II. A partir de estos hitos, las Naciones Unidas y la FIG comenzaron juntos un camino para elaborar una Declaración conjunta, que propició un nuevo enfoque para la administración del territorio y que se convirtió en un documento formativo estableciendo un fuerte vínculo con el desarrollo sostenible. La Declaración identificó conceptos y principios en evolución, que se sumaron al cuerpo de conocimientos existentes, particularmente de los sistemas catastrales desarrollados desde la Segunda Guerra Mundial. Estas tendencias culminaron en la clara articulación teórica de que las actividades catastrales en particular y la administración del territorio en general, debían centrarse en el desarrollo sostenible.

Fuente consultada:

UN-FIG. 1999. The Bathurst Declaration on Land Administratrion for Sustainable Development, UN-FIG International Workshop on Land Tenure and Cadastral Infrastructures in Support of Sustainable Development, Bathurst, Australia. Fig Publication N° 21, https://www.fig.net/resources/publications/figpub/pub21/figpub21.asp